REGRESOS SIN GLORIA

Amparados en la laxitud que permiten entidades emergentes de nuestro país, Darío Galíndez y Carlos Ríos, dos cuarentones que fueron retadores al título del mundo en la década del 90, reaparecieron en el ring lejos de su mejor nivel.

Ríos en su pelea ante Lauría; el árbitro Aguirre sin identificación.

Ríos en su pelea ante Lauría; el árbitro Aguirre sin identificación.

Hay viejas glorias que no se resignan al retiro. Las añoranzas de glorias perdidas o las necesidades económicas hacen que vuelvan a calzarse los guantes gracias a que existen entidades emergente como la World Pugilism Comission (WPC) que –en nombre de la libertad de trabajo- libera el acceso al ring de la misma manera que las leyes de flexibilización laboral menemistas “estimulaban” el empleo en nuestro país.

En la noche del viernes se presentó en Tigre Darío Galíndez. El hijo del ex bicampeón mundial mediopesado fue, hace lejanas dos décadas, efímero retador al cetro OMB mediano (le duró un round al estadounidense Lonnie Bradley). A los 46 años, con un récord de 29-17-3 (15KO-4PKO) volvió a la actividad ante el pesado tigrense Silvio Palavecino (4-8-1, 1KO-7PKO) quien lo noqueó técnicamente en dos asaltos.

En la misma velada se presentó el rosarino Miguel Angel Morell quien entre su debut profesional del 30 de mayo de 2009 y 21 de noviembre de ese mismo año acumuló las seis derrotas en dos años que el WPC establece para la inhabilitación definitiva e inapelable (tal como señala el artículo 72 de su reglamento. El Cowboy de Zona Norte siguió en actividad para enhebrar un historial de 7-15-1 (7KO-14PKO) y con 104 kilos (24 más que en su debut) GKO1 al bonaerense Héctor Maipacena (0-6, 6PKO en cinco años).

Algo similar ocurrió con Carlos Ríos, una de las figuras del boxeo nacional en la década del 90. Campeón argentino y sudamericano de los plumas, se dio el gusto de desafiar por cetros mundiales a Floyd Mayweather, Popó Freitas y Luisito Espinosa. Los fracasos, sumados a otras caídas contundentes ante Phillip y Lovemore Ndou, Rodrigo Barrios y Fabio Oliva, obligaron a la FAB a darle de baja su licencia en abril de 2004, con un historial de 52-11-3-3 sd (33KO-5PKO). A comienzos de 2007 fue apresado en España, imputado por una causa de drogas por la que debió pagar con cuatro años y diez meses de prisión en el penal de Dueñas. De regreso a nuestro país, se radicó inicialmente en Río Turbio y este año volvió a su Santa Fe natal.

Con la venia de la WPC (entidad emergente con sede en Flores), Ríos volvió al ring el 16 de agosto último ante su comprovinciano Rodolfo Lauría, un probador de 40 –años con un historial de 22-16-3 (11KO-10PKO), quien perdió la licencia FAB en 2008 por reiteración de derrotas contundentes y que no acredita un triunfo desde abril de 1999.

Los dos cuarentones chocaron en el gimnasio cubierto de la Asociación Vecinal Dr. Manuel Gálvez de la ciudad de Sauce Viejo y Ríos (que anunció haber peleado en superligero, cuatro categorías por encima de su mejor peso) obligó al árbitro Juan Carlos Aguirre (que no lució el emblema de ninguna entidad fiscalizadora en su camisa) a parar el combate en el tercer asalto. Tras la victoria ante un endeble rival, Ríos aseguró tener ofertas para volver combatir, esta vez en una plaza europea.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

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