LA MARCA DEL CAMPEÓN

Pocos confiaban en Carlos Monzón cuando hace 45 enfrentó a Nino Benvenuti. Algunos, como el periodista Hernán Santos Nicolini, hipotecaron su casa para estar en Roma. Otros, como la bodega Peñaflor, le dijeron que no (al menos en esa noche gloriosa).

Peñaflor primero le dijo que no a Monzón; luego lo patrocinó como campeón.

Peñaflor primero le dijo que no a Monzón; luego lo patrocinó como campeón.

A finales de 1970, Nino Benvenuti, uno de los más grandes púgiles europeos de todos los tiempos, era el campeón mundial mediano absoluto y entraba en una etapa de relax, ésa que antecede al ocaso. Por aquellos años, alternaba el cetro con Emile Griffith, el moreno de las Islas Vírgenes, ganando dos combates y perdiendo el restante.

Cuenta una leyenda, que el hábil manejador del italiano, Bruno Amaduzzi, eligió a Carlos Monzon como retador de su pupilo, para evitar un cuarto choque con Griffith. Monzón era un hombre desconocido para el pugilismo internacional, con pocas salidas del país (sólo algunas presentaciones en Brasil), pero que ya sabía de roces con figuras de calibre internacional luego de que Tito Lectoure le trajera al santafesino figuras internacionales como Tom Bethea, Harold Richarson, Bennie Briscoe, Tito Marshall para probarlo en el Luna Park.

La cita fue el 7 de noviembre de 1970 en el Palacio de los Deportes de la capital italiana. La casa de Nino. Obviamente Monzón no era favorito. El periodista Hernán Santos Nicolini compró los derechos para la transmisión radial por 28.000 dólares tras hiopotecar un departamento que tenía en Mar del Plata. Nicolini contó alguna vez que se contactó con la bodega Peñaflor (uno de los vinos de mesa más populares de esa época) para lograr su auspicio. Y se encontró con un rotundo NO. “No invertimos en perdedores, Nino noqueará a Monzón en pocos rounds”, le dijeron luego de haber bancado los intentos mundialistas de Nicolino Locche y Ramón La Cruz. El creador de la revista Cuadrilátero revendería los derechos a Radio Rivadavia y pactaría relatar de manera intercalada con Osvaldo Caffarelli. Tuvo la suerte de ser quien graficó el nocaut en el 12º asalto.

Carlos bajó del cuadrilátero romano como nuevo campeón mundial. Cuando llegó al aeropuerto de Buenos Aires, aquella empresa que se negó a publicitar en la transmisión radial, desplegó una gran bandera saludando al nuevo titular. Para las dos primeras defensas, ante Benvenuti en mayo de 1971, y ante Emile Griffith, en el Luna Park, en septiembre del mismo año, Peñaflor revisó su error y le puso su nombre al pantalón celeste y blanco del campeón.

Entrevista a Hernán Santos Nicolini con el audio del relato original (a los 12m45s)

ENRIQUE SÁNCHEZ

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s