LA OMERTÀ DEL RING

Miguel Cotto se atrevió a desafiar al CMB antes de su combate contra Saúl Alvarez. Las amplias y discutibles tarjetas que consagraron al Canelo como nuevo campeón mediano de la entidad con sede en México DF dejan un claro mensaje hacia toda la corporación del boxeo.

box

¿Cotto perdió anoche 11 de los 12 rounds como vio el jurado Moretti?

El Consejo Mundial de Boxeo (CMB) se transformó en un negocio familiar en tanto está administrado por los mexicanos Sulaimán (papá José ganó su primera elección en 1975 y mantuvo el mando hasta su muerte, el año último, cuando heredó el trono su hijo Mauricio), así como la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) es comarca de los venezolanos Mendoza (Gilberto padre es el presidente nominal desde 1982, aunque en los últimos tiempos las decisiones vitales las toma el vicepresidente, su hijo Gilbertico) y la Organización Mundial de Boxeo (OMB) es dominio del puertorriqueño Francisco Valcárcel, quien recibió el mando de su compatriota José Torres en 1996 y aún lo mantiene. Sólo la Federación Internacional de Boxeo (FIB) ha cambiado nombres desde su fundación en 1983, aunque todos sus presidentes (hombres y mujeres) mantienen la característica de ser afroamericanos.

Como cosa de familia, los entes que rigen el pugilismo son fieles a la Omertà, código de silencio y disciplina para quienes integran el núcleo duro y gozan de guiños reglamentarios. Por caso, el CMB fue el respaldo con el que el promotor Don King se valió durante más de 25 años para poder convalidar sus grandes negocios en el ring.

Las tarjetas del combate de ayer en el Mandalay Bay de Las Vegas dejan en claro el mensaje de lo que sucede cuando se intenta ir contra el poder. Boxísticamente hablando se podrá discutir si la victoria de Saúl Alvarez es merecida o si el plan de pelea de Miguel Cotto para neutralizar a un adversario de mayor poder y volumen físico (algo que logró en la mayor parte de los 12 rounds) merecía ser reconocido con mejor suerte.

Lo que no se condice con la realidad es la contundencia de las cifras finales que consagraron al Canelo: John McKaie fue el más moderado con su 117-111 para el mexicano; Burt Clements dio un amplio 118-110 y, Dave Moretti, un increíble 119-109. ¿Perdió el boricua 11 de los 12 asaltos? Parece ridículo pensar así.

Los papeles de los jueces se acercan mucho a un mensaje a la comunidad para encolumnarse hacia un sello como el del CMB. Cuatro días antes de la pelea, Cotto rompió la obediencia a la Omertà y decidió no pagar la sanción de u$s 300.000 de sanción que le exigía el CMB (su cifra deseada era de u$s 125.000) ni los u$s 800.000 que negoció con Gennady Golovkin (campeón interino) para que se hiciera a un lado y permitiera realizar el negocio de anoche. Desde las oficinas del DF no sólo se decidió quitarle la faja (decisión que tiene un amparo dentro de las elásticas reglas que cada entidad posee) sino que se determinó la suerte del puertorriqueño aun antes de ponerse los guantes.

Ahora el camino está allanado y el mensaje a los díscolos, enviado. Con Canelo como campeón, Sulaimán tendrá a un compatriota como emblema quien, además, le permitirá a otro protegé de la familia como es Oscar de la Hoya (como boxeador hizo 19 peleas para la firma) tener una figura marketinera para que su empresa Golden Boy Promotions siga adelante. Poco de lo sucedido parece un accidente.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
<strong>@EPHECTO</strong>

 

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