LOS QUE PERDIERON, AL FINAL GANARON

Hoy, 15 de diciembre, se conmemoran dos combates en el que los derrotados sacaron chapa de futuros campeones: en 1979, Sergio Víctor Palma dejó el alma en la caliente Barranquilla ante Ricardo Cardona y cinco años más tarde, en Forth Worth, Uby Sacco, robado en la casa del texano Gene Hatcher. El tiempo les dio revancha y los coronó.

boxeo

Hace 36 años, Barranquilla fue sede de la primera Palma-Cardona.

Siempre me pregunto que habrá pasado por la cabeza de mi padre cuando le dije aquél 15 de diciembre de 1979 que no iba a acompañarlo a aquellas minivacaciones porque “me quedaba a ver la pelea de Palma en casa”. “Tu pollo no está listo”, me dijo con un dejo de ironía. Tampoco supe nunca (ya no lo tengo a mi papá así que me quedará la duda), si aquello fue porque lo sentía realmente o porque Sergio había noqueado a un niño mimado del Ñaro Boxing Club (legendario gimnasio rosarino donde mi viejo fue técnico), llamado Rubén Granado, que con el tiempo se convertiría en un fugaz pupilo suyo.

Ese día en el calor insoportable de la colombiana Barranquilla, el chaqueño intentaría la corona supergallo AMB ante el estupendo local Ricardo Cardona, excelente estilista con una altura increíble para la división. Allí fue con Tito Lectoure como guía, su entrenador Santos Zacarías y sus amigos cercanos, Armando Pérez y Héctor Patri, que aceptaron pelear con monstruos locales con tal de estar al lado del amigo tras ser sus sparrings.

Palma llegaba con un buen record, escasa experiencia internacional y era entonces un estilista de la escuela Zacarías: buena defensa, elegante caminador del ring, gran manejo de la izquierda ¿Alcanzaría con eso? Cuando subió al ring con su amplia sonrisa, relajado, desparramando confianza, mostró que estaba a la altura de las circunstancias. La pelea en sí, fue fantástica, dramática, digna de un titulo mundial, con un campeón que debió sacar a relucir todo su talento para vencer a un rival que se olvidó de toda especulación, al que tuvo al borde del KO en el 11º round y en el último, y que de no mediar innumerables contratiempos extra boxísticos, seguramente hubiera dado en batacazo. Honesto en la derrota, Palma diría más tarde a los íntimos: “Tenía que matarlo y no pude. Por eso Ricardo mantuvo la corona aunque tanto él como yo sabíamos que el campeón era yo”.

Otro personaje se presentó cinco años más tarde, también en territorio rival. Ubaldo Sacco hijo. Un superdotado con una esgrima inigualable. Un púgil que todos los entrenadores soñamos con poder forjar y tener bajo nuestra tutela. En el boxeo, como en la vida toda, la perfección no existe, pero si lo cercano; Uby estuvo muy cerca de ser un púgil perfecto. Considero que cuando el marplatense viajó a Fort Worth, Texas aquel 15 de diciembre de 1984 a disputar el título superligero AMB al campeón, el local Gene Hatcher, sus mejores días habían pasado. Los viejos personales que no quiero recordar, comenzaban a pasarle factura. Uby venía de una larga inactividad. Había vencido en octubre de 1983 a su ídolo de la infancia Horacio Saldaño y no había vuelto a subir a un ring.

Catorce meses alejado de los encordados son muy perjudiciales. Sacco mostró ese día en EE.UU. un boxeo de alta gama. Durante el primer tercio de combate dominó a un Hatcher que solo atinaba a avanzar irresoluto e impotente ante su fino retador. Pero el choque tuvo un quiebre en el 11 ° cuando un voleado de Hatcher tocó a Sacco, provocándole una caída sui generis que acercó al campeón en las tarjetas. Como un león herido, empujado por su público, el arremetedor texano desbordó a un Sacco que se quedó sin aire, arribando ambos a un final cabeza a cabeza. El fallo, dividido, discutido y polémico le permitió al desfigurado campeón retener el cinturón. Esa noche, a pesar de la derrota, quedó la certeza de que nuestro carismático muchacho podía ser campeón.

Ambos tuvieron la revancha rápida y no la desaprovecharon. A Palma le llegó ocho meses más tarde, en Spokane, luego de que el estadounidense Leo Randolph sorprendiera a Cardona. La paliza que le dio el chaqueño al ex campeón olímpico durante cinco asaltos le obligó a forzar su retiro. Y en 1981 se reencontró con Cardona, en el Luna Park, con los roles cambiados; la victoria fue argenta por KOT12. Po rsu parte, Sacco tardó un poco más: ocho meses después de la frustración en Texas volvió a vérselas con Hatcher en meses después en Campione D’Italia, cuando con un poquito más de aire y decisión y todo su arte obligó a que pararan el combate en el noveno asalto.

Sacco-Hatcher 1 en dos videos

https://www.youtube.com/watch?v=r2TaVvmaFT0

https://www.youtube.com/watch?v=6X92UlZLDkw

 

ENRIQUE SÁNCHEZ

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