LA DESPEDIDA DE UN TROTAMUNDOS

Hoy se cumplen 40 años del retiro de un luchador del ring: el porteño Vicente Derado, un valiente que en sus 119 peleas casi siempre luchó de visitante. Aun así tuvo dos chances mundiales y le sacó el invicto a Nicolino Locche en Mendoza.

boxeo

El título de Boxing News, síntesis de la carrera de Derado, un guerrero acostumbrado a ser visitante.

El 3 de enero de 1975 se montó en Salta una gran velada boxistica , con tres pleitos profesionales de fondo. En el primero de ellos, el novel pluma local Hipólito Nuñez GP10 a Miguel Martínez. Tras ello, el tucumano Roque Roldán superó por KOT6 al ex campeón argentino mediano Antonio Aguilar. Y en el choque estelar, la entonces promesa salteña Carlos Ibáñez GKOT8 al porteño Vicente Milán Derado.

Y no hubo más para Derado luego de ese combate, al que se conoció en los rings como El Furia. El destino, la mala fortuna, la falta de apoyo o un buen padrino lo privaron de ser campeón del mundo. No fue un dechado de virtud, ni un exquisito, pero compensaba sus falencias tecnicas con una bravura increible. Pegaba muy fuerte. Una pelea de Derado era garantía de gran espectaculo, de enorme colorido.

Fue un trotamundos. En su carrera entre 1957 y 1975 en la que enhebró 119 peleas (58-35-26, 22KO-6PKO), además de viajar por toda la Argentina, combatió en Alemania, Brasil, Ecuador, EE.UU., Filipinas, Finlandia, Francia, Jamaica, Japón, Panamá, Puerto Rico, Uruguay y Venezuela. Donde había una oferta, donde quisieran ver pelea de jerarquía, ahí iba Derado, sin importar el rival.

Así se dio el gusto de sacarle el invicto a Nicolino Locche en Mendoza en 1959; empatar un año más tarde con Jaime Giné en el Luna Park por el título argentino; pelear por el cetro superpluma unificado el 22 de octubre de 1966 en Manila (Filipinas) ante el local Flash Elorde, cayendo en polémico fallo; ser perjudicado por la decisión del árbitro George Latka el 25 de mayo del año siguiente, cuando se fajó de campana a campana con el local Raul Rojas en Los Angeles por el título vacante de los 58,950 kilos reconocido en California, o vérselas de igual a igual con monarcas como el estadounidense Kenny Lane, el dominicano Carlos Cruz, el cubano Ultiminio Ramos, el japonés Hiroshi Kobayashi o el venezolano Carlos Hernández.

El Furia abía nacido en Buenos Aires, el 19 de abril de 1936 y murió el 20 de marzo de 1996 en Montevideo, luego de ser atropellado por un auto (dato aportado por su sobrina, Sonia). Casi siempre de visitante, torazo en rodeo ajeno, puede que eso explique sus muchas derrotas. Uno de esos que peleaban más por la gloria que por una buena bolsa. Que no preguntaban con quién sinó dónde y cuándo. Sería bueno que muchos de los púgiles que hoy dán miles de vueltas antes de aceptar un combate se fijaran en el ejemplo de Derado, un guapo de verdad.

ENRIQUE SÁNCHEZ

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