SUDAMÉRICA DEVALUADA

En una velada plagada de errores y olvidos, anoche pelearon por un título Sudamericano interino vacante Henrri Polanco y Andrés Amarilla, dos boxeadores preliminaristas. Polanco, el vencedor, es dominicano, un país que no integra la región. Y no hubo cinturón para premiar al ganador.

box

Polanco logró el Sudamericano contra las reglas. Y no le dieron cinturón.

Desde que en 1910 el irlandés Willie Gould noqueó al chileno Joe Daly para consagrarse como el primer campeón sudamericano de todos los pesos, por las siguientes ocho décadas, ser el mejor de la región estaba reservado sólo a los campeones nacionales y era el pasaporte a un ranking mundial. Pero con los 90, todo se fue al demonio. La división entre la Confederación Latinoamericana (CLAB), la entidad original, y la Federación Sudamericana (Fesubox), reconocida por el Consejo Mundial, hizo que hubiera casi un lustro de campeones por duplicado y cualquiera llegara a la chance, sin importar méritos. Cuando se unificaron, entre el 94 y 95, el viejo título estaba herido de muerte. Sobre todo porque se metieron las entidades globales. Así aparecieron los títulos Fedelatin, Latino y demás. Han habido campeones impensados, como el polaco Andrew Golota (tuvo el título Fedelatin pesado en el 2008). Y argentinos que han peleado por cetros de Australasia, Pan Pacíficos, Caribe o Norteamérica.

Esta devaluación del tradicional Sudamericano se hizo carne anoche en la velada celebrada en Oliveros, provincia de Santa Fe, en el enfrentamiento entre el santafesino Andrés Amarilla y el dominicano Henrri Polanco Ferreras, tal la grafía legal de su nombre.

La pelea por el cetro Sudamericano interino vacante (Luciano Cuello, el titular, anunció su retiro a fines de septiembre pero no lo ha oficializado) no debió haberse avalado desde las oficinas de la CLAB, a cargo de Carlos Rodríguez, ya que si bien ambos cumplen con el primer requisito (ocupar un lugar en el escalafón nacional) no tenían permitido combatir a la distancia programada (12 rounds) ya que en sus cortas carreras ambos habían sido programados a menos de seis asaltos (preliminaristas) por lo que aún no habían dado el paso previo (semifondistas, a ocho vueltas) antes de intentar ser fondistas lo que falta al artículo 17 del reglamento FAB.

El otro gazapo es haberle permitido pelear a un dominicano (país centroamericano) por una faja sudcontinental, algo que precisa no sólo que el boxeador se tenga DNI (Polanco posee el suyo, 95.095.805) sino también nacionalización.

Así las cosas, y dejando en evidencia que no estaban preparados para una exigencia técnica y física de tal magnitud, ofrecieron una pelea aburrida y con grandes lagunas. Polanco (cuyo récord real es de 7-4, 2KO-1PKO ya que se incluyen las pelead realizadas en la Serie Mundial AIBA) impuso su mejor línea técnica ante un Amarilla (6-4-2, 0KO) que careció de ideas y vigor para quebrarlo. Sin embargo las tarjetas no fueron unánimes para la terna de jurados santafesinos: Silvio Alassia (115-112) y Enrique Maggi (116-111) vieron ganar al caribeño, mientras para Liborio Pérez el vencedor fue su comprovinciano (115-112). Para completar el bochorno, el vencedor ni siquiera tuvo el mimo de recibir el cinturón de campeón. Nadie lo había llevado…

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

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