LATIGO METIÓ EL TRI

Hace dos décadas, Juan Martín Coggi superó a Frankie Randall por decisión técnica en el quinto asalto en Miami por el cetro superligero AMB y logró lo que ningún otro boxeador argentino: ser tricampeón mundial en el mismo peso.

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Tapa de El Gráfico con la crónica de la tercera consagración de Coggi.

Eran viejos conocidos. De hecho, el 17 de septiembre de 1994, Frankie Randall se había quedado con la primera pelea entre ellos, al imponerse por puntos en fallo amplio y unánime en el MGM Grand, Grand Garden Arena de Las Vegas tras tirar al argentino en el primero, quinto y sexto round. Ojo, que el Cirujano (que venía de sacarle el invicto al mexicano JC Chávez en enero de ese año) también fue al suelo en el segundo por un zurdazo del Látigo.

La revancha llegó 16 meses más tarde. El estadounidense exponía por tercera vez el cetro superligero AMB que le había sacado al representante de Brandsen. La cita era en el Frontón Jai Alai de Miami, el 13 de enero de 1996. Y la historia fue otra. La pelea comenzó bien para el nuestro, que en el primer round mandó a la lona a Randall, pese a que el árbitro Bill Collins lo consideró como un empujón. Pero en el tercero repitió la dosis y ahí sí el referí contó los ocho de protección. El cuarto fue para el yanqui, gracias a un buen golpe abajo. Y en el quinto, la hecatombe.

Habían pasado 75 segundos y las cabezas de ambos chocaron. Látigo tuvo unos segundos de lucidez y entonces cayó en su rincón. Viendo a su pupilo groggy, Osvaldo Rivero le gritaba desde abajo: “No te levantes, Juan. Ya ganamos la pelea”. El equipo de Randall protestaba porque consideraba que era exagerada la salida del argentino en camilla mientras se leían las tarjetas. El estadounidense Fernando Viso y el mexicano Héctor Hernández coincidieron en 38-37; el local Al Wilensky la vio 39-38. Decisión técnica unánime para que Juan Martín Coggi lograra lo que ningún otro argentino: ser tricampeón mundial en el mismo peso tras los éxitos de 1987 ante Patrizio Oliva en Italia y el de 1993 contra Morris East, ambos por nocaut.

El 16 de agosto meterían tercera en Villa Ballester, un combate que Randall ganó en el ring y mereció perder después tras dar encontrárseles restos de cocaína en la orina, un positivo que la AMB nunca consideró como doping. La pequeña revancha argenta fue la billetera que algún caco le sustrajo a Don King en la conferencia de prensa, birlándole al promotor casi diez mil dólares.

Este es el video completo de aquella pelea

ERNESTO RODRÍGUEZ III
‏@EPHECTO

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