EL NEGOCIO DE IR DE PUNTO

Las sorpresivas victorias de Jonathan Barros, en Japón, y David Peralta, en Estados Unidos, dejan en claro una estrategia que marca el actual nivel de nuestro boxeo: boxeadores que parten con desventaja en la previa, buscando dar el batacazo.

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Barros (1-2 vs. Hosono) y Peralta (1-15 vs Guerrero) iban abajo en las apuestas.

En las últimas semanas el boxeo nacional, que sólo mantiene un campeón mundial masculino (Jesús Cuellar, monarca pluma AMB), vivió dos moderadas sorpresas que dejan en claro el nivel doméstico y su alcance internacional.

El sábado 27 de agosto, en el Honda Center de Anaheim (California), David Peralta (26-2-1, 14KO-1PKO) dio la sorpresa y le ganó por puntos en 12 asaltos al estadounidense Robert Guerrero (33-5-1, 18KO), ex campeón mundial en tres divisiones. A partir de una modesta campaña doméstica (caída contundente ante Claudio Olmedo por el argentino superligero y derrota por decisión contra Cristian Romero por el Latino FIB welter), sumado a su apurada preparación (el cordobés, chofer de taxi en La Docta, fue informado del combate con sólo seis semanas de anticipación) lo pusieron 15-1 abajo en las apuestas.

El inesperado triunfo de El Más Poronga, como se lo conoce tras su particular celebración, le permitió tener una segunda chance en tierras yanquis antes de fin de año en la que debería elevar el cachet de agosto (u$s 30.000). Para eso ya viajó a Miami llevado por el uruguayo Sampson Lewkowicz, quien desde hace años cumple su función de proveedor de boxeadores de países emergentes para las grandes veladas que algunas veces le salió bien (Manny Pacquiao, Maravilla Martínez) y en la mayoría sirvió para engordar el récord de las figuras.

El lunes 3 de octubre, Jonathan Barros ganó su primera pelea en el Hemisferio Norte afuera tras tres tropiezos. En el Korakuen Hall de Tokio (el mismo escenario en el que se coronaron sus comprovincianos Pascual Pérez y Nicolino Locche), el mendocino (41-4-1, 22KO-1PKO) superó en fallo dividido pero justo al japonés Satoshi Hosono (32-3-1, 21KO) en una eliminatoria por el cetro pluma FIB. Si bien la previa fue diferente (Barros supo de este compromiso tres meses antes de subir al ring), en la previa figuraba 2-1 abajo en las casas de apuestas.

Su triunfo le permitirá a Osvaldo Rivero, su manager, negociar con el inglés Chris Sanigar el combate titular ante el galés Lee Selby para el primer trimestre de 2017 cuando Barros sane del corte en su ojo derecho. El negocio para el titular de OFR Promotions puede ser redondo si el chubutense Omar Narváez supera al puertorriqueño Manny Rodríguez en la eliminatoria por el cetro gallo FIB que sostendrán en la Patagonia entre noviembre y diciembre. Sucede que el titular de los 53,500 kilos para la entidad con base en Nueva Jersey es el inglés Lee Haskins, otro representado por Sanigar, por lo que no sería raro una velada con dos títulos disputados por argentinos y británicos.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

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