FALLOS QUE FALLAN

¿Un boxeador cae y gana un round 10-9? ¿Un pugilista pierde el asalto 10-7 sin estar en shock o sufrir un knockdown? Esas situaciones se vivieron anoche en la previsible derrota por 5-0 de Los Cóndores ante Domadores de Cuba, en La Habana, por la 2ª fecha de la serie Mundial de Boxeo, gracias al particular modo de puntuar que sigue AIBA.

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Entre Federico Schinina y Roniel Iglesias hubo un round sin caídas ni palizas fallado 10-7.

La Asociación Internacional de Boxeo (AIBA) intenta presentar espectáculos que combinen la estética profesional con el espíritu olímpico (de hecho es la entidad que tiene la potestad de manejar el deporte en los Juegos). Y el pastiche queda vago en múltiples aspectos. Uno de ellos, una deuda histórica de la AIBA, son los fallos. Tras desechar la máquina que sumaba impacto (cuantitativo) se decidió imponer un método de apreciación (cualitativo) con el clásico sistema de 10 puntos por round. Pero con diferencias reglamentarias y de espíritu con respecto al modelo pro que dan como resultados fallos poco comprensibles para el espectador medio.

Es buen ejemplo la presentación de anoche de Los Cóndores en el Coliseo de la Ciudad Deportiva de La Habana ante Domadores de Cuba, los campeones reinantes de la Serie Mundial de Boxeo. El equipo nacional venía de una caída como local por 4-1 ante Heroicos de Colombia en la FAB; dos semanas antes, mientras que los caribeños habían batido por 5-0 a Caciques de Venezuela. La previa hacía cuesta arriba la misión en la capital cubana por una notable diferencia de rodaje: mientras Argentina llevó a tres debutantes en la competencia mientras que los cubanos ponían en el ring a un campeón olímpico en Río de Janeiro 2016, a otro en Londres 2012 y a dos medallistas mundiales. Por CV, la batalla estaba perdida por KO de antemano.

En el ring no se vio tamaña diferencia, porque los dueños de casa no se esmeraron en exceso y por enjundia o picardía de nuestros boxeadores las cosas no pasaron a mayores en la mayoría de las contiendas. Pero los jueces hicieron de las suyas al aplicar a rajatabla el método de evaluación AIBA que, a diferencia de los profesionales, establece que si un boxeador gana claramente debe ser premiado con 10-8 y que si domina totalmente el score debe ser 10-7, aún cuando no haya derribos o cuentas de protección.

El primer combate enfrentó al debutante mendocino Ramón Quiroga ante Yosbany Veitía (plata en Mundial 2015, con un récord previo en WSB de 19-3) en 52 kilos. El cuyano, más largo, hizo un planteo conservador y se contentó con no pasar apuros ante un rival durísimo. Pelea clara para el local pero no por las cifras que dieron los jurados: Don Rivera, de EE.UU., dio un correcto 50-45 en un combate académico con dominador y dominado sin grandes emociones. El ruso Sergey Krutasov estiró la soga y puntuó 50-42, dándole al argentino perdido tres de los cinco rounds por dos puntos como si hubiera estado en peligro y el danés Lars Brovil fue aún más lejos con una inentendible 50-41. Otro novel mendocino, Joel Mafauad, se vio las caras con el local Armando Martínez (1-0, 1KO hasta aquí) en 60 kilos. En un combate de similares características, otra vez los jueces se excedieron en generosidad para el cubano (doble 50-42 vía el canadiense Frank Fiacco y el ruso Krutasov y 50-41, según Brovil).

En el tercer enfrentamiento (69 kilos) se vivieron las diferencias más grandes, adentro y afuera del ring: el porteño Federico Schinina, quien había su primera pelea internacional, se las vio con Roniel Iglesias, oro en Londres 2012 y con un historial de 19-2 (2KO) en la competencia. A media máquina, el zurdo Iglesias provocó una cuenta de protección en el tercer asalto (los jueces coincidieron ahí en 10-8, tal como en el asalto inicial, casi de estudio) y dominó a voluntad en el resto del enfrentamiento. Brovil dio un comprensible 50-43; Fiacco estiró números a 50-40 y el yanqui Rivera (que puntuó 10-7 a los tres minutos de cierre), se llevó el galardón de la velada con un exagerado 50-39.

La cuarta pelea entre Juan Gabriel Rizzo Patrón (que llegaba 0-3, 1PKO) y Julio César la Cruz tuvo como particularidad que el chaqueño logró derribar al oro olímpico vigente en los 81 kilos en el tercer asalto al tomarlo mal parado con una izquierda abierta e imprecisa. En boxeo profesional le hubiera permitido acreditarse, al menos, un triunfo parcial por 10-9 o por 10-8 en la mayoría de los casos. Para AIBA las caídas o cuentas no se pasan obligatoriamente pasar al papel por lo que en las tres tarjetas, el cubano se impuso por 10-9. En una pelea enredada en la que el argentino sufrió dos cuentas de protección y con infracciones por ambos lados que le valieron sendos descuentos de un par de puntos, Iglesias consiguió que Brovil lo viera arriba 48-42, Krutasov dio 48-41,  y Fiacco, 48-40. En la última, en +91 kilos, el sampedrino Kevin Espíndola (llegaba con un historial de 1-1) no pudo hacer mucho ante el santiaguero José Ángel Larduet (tenía un récord de 2-2, 1PKO); quien lo arrasó en menos de un round, obligando al danés Brovil, ahora como árbitro, a detener la contienda.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

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