“ESTOY VIVA POR EL BOXEO”

Érica Farías enfrentará su máximo desafío pugilístico ante la colombiana-noruega Cecilia Brækhus por el título unificado welter. Pero ya sabe lo que es superar grandes reto: La Pantera (monarca CMB ligero y superligero) es una verdadera luchadora que debió superar un cuadro de agresión física y psicológica por parte de un exnovio. Una gran historia en el Día de la Mujer a cargo de Andrés Vázquez.

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Érica Farías, un símbolo de la lucha femenina arriba y abajo del ring.

El próximo 9 de junio, en la ciudad noruega de Bergen, en donde está radicada desde su llegada desde Colombia cuando fue adoptada por una familia de ese país nórdico, Cecilia Brækhus (la mejor boxeadora libra por libra del planeta) expondrá su cetro unificado welter ante la tigrense Érica Farías, (exmonarca CMB ligero y actual reina superligero de la entidad).

Para La Pantera será el más grande desafío de su carrera pugilística, aunque abajo del ring debió vivir momentos durísimos, tal como le reconoció a Andrés Vázquez en una entrevista publicada hoy en el Diario La Nación como homenaje al Día Internacional de la Mujer.

“Estoy viva gracias al boxeo, literalmente. Me curtió de coraje para decidir ser una mujer libre y no terminar en la camilla de una fría morgue, como -lamentablemente- sí terminan muchas chicas que padecen violencia de género”, revela.

La Tigrense, de 32 años, entiende que su logro más grande fue fuera del ring: animarse a decirle a su entorno que un ex novio, también boxeador, la golpeaba. “La relación duró apenas un año, pero el calvario fue tal que pareció durar cinco. Era un tipo muy agresivo, física y psicológicamente. Me tenía totalmente sometida, sin reacción. Casi me hizo abandonar la práctica porque me decía que el boxeo era sólo de hombres. Eran tantas las ganas de ser boxeadora que, a pesar de su negativa y su violencia, yo prefería someterme a sus golpes y seguir adelante con mi sueño. Siempre hacía lo imposible para ocultarlo a mi familia, hasta que un día no pude mentirle más y pedí ayuda”, recuerda.

Aquella historia empezó a marcarla y todavía le deja huellas. Érica siente que en el diálogo está desnudando su vida, pero también que le hace bien contar algunas cosas que nunca contó. “Él me había alejado de todo, me hizo tocar fondo. Tuve una infancia humilde pero con valores, no me habían criado para esto. Mirá: me apuñaló”, indica, levantando su vestido y mostrando una profunda cicatriz. “Ésa fue la última vez que me agredió. Entonces dije «basta», porque si bien siempre me amenazaba con armas, nunca había intentado matarme. Y estoy segura de que ese día, si yo no escapaba, me mataba”, afirma Farías, que en 2006, en medio del drama amoroso, abandonó temporariamente el boxeo y se puso a limpiar casas de familia y oficinas para subsistir.

Esquemática y muy enérgica, Érica Farías está muy comprometida con las causas sociales. Sin olvidar su origen humilde, todos los días concurre a la Sociedad de Fomento de Virreyes y da clases de boxeo a una veintena de chicos que intentan escapar de los peligros de la calle. “Doy mucho valor a las cosas que pasé y que paso. Entonces, ahora que las circunstancias son favorables, me gusta devolver algo de lo mucho que me dio el boxeo. Tengo un hermanito de 19 años que desde hace dos está tratando de salir de las drogas, y no quiero ver más a los pibes de mi barrio destruir sus vidas con este flagelo. Entiendo que el boxeo es una buena salida de todos esos problemas”, comenta seria y con dolor.

Para muchos el boxeo de mujeres no es muy atractivo. Sin embargo, Pantera Farías, una de las más carismáticas del ambiente, cautivó al núcleo ortodoxo de aficionados que opinan que el boxeo es sólo para hombres. Su actitud en el ring, donde busca siempre la pelea, suele ser acompañada con una línea boxística ordenada y efectiva. “El boxeo femenino en Argentina tiene más de 15 años y su crecimiento es cada vez más notorio. Sin embargo, no es justo que todavía no tengamos derecho a cobrar bolsas parecidas a las de los hombres, por el simple hecho de ser mujeres. Con más de diez peleas por títulos mundiales y casi ocho años como profesional todavía no pude comprar mi casa”, reclama Érica Farías, una chica combativa y soñadora, a quien las adversarias encumbradas y su tormentoso pasado no perturban en su crecimiento y su lucha.

La nota completa se puede leer en este link 

ANDRÉZ VÁZQUEZ
@ANDRECHOV

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