¿BOXEO O MMA?

A pocas horas del choque entre Mayweather y McGregor, una historia de los luchadores que intentaron hacer artes marciales mixtas y viceversa muestra nombres relevantes. Muhammad Ali, Royce Gracie, Ray Mercer, Ricardo Mayorga, Randy Couture, Holly Holm o Ronda Rousey se mezclan con nuestros Eduardo Lausse y La Mole Moli.

Ahora que ya se paladea en el aire el enfrentamiento entre el estadounidense Floyd Mayweather y el irlandés Conor McGregor, rápidamente salen a la luz las veces que un boxeador se atrevió a una batalla de artes marciales combinadas.

Ya hemos reseñado del primer combate fatal que se dio en nuestro país hace 95 años (ver link). Y hasta podríamos reseñar del primer enfrentamiento que tuvo reconocimiento de oficial en EE.UU.: en 1963, en Salt Lake City, el judoka Gene Lebell superó por sumisión a Milo Savage, un peso mediano que siete años antes había igualado con Eduardo Lausse en el Madison Square Garden.

Rapidito en la memoria aparece la farsa entre Muhammad Ali y el cátcher Antonio Inoki en Tokio, en 1976, 15 rounds de The Greatest eludiendo las patadas del japonés y un empate que dejó gusto a nada (pero u$s 6 millones en las arcas del estadounidense, pagadas por el nipón). Más serias, y con resultados diversos, fueron el inútil desafío de Art Jimmerson (con sólo un guante) a Royce Gracie en el primero UFC allá por 1993; la inesperada victoria de Ray Mercer (oro olímpico y exmonarca OMB pesado), sacando de combate a Tim Sylvia, exbicampeón pesado UFC, en 2009; la contundente derrota de James Toney ante la leyenda del UFC Randy Couture un año más tarde; el penoso espectáculo de Ricardo Mayorga ante Wesley Tiffer en su Nicaragua natal en 2013 o el intento con más ruido que sustancia del difunto bahameño Kimbo Slice de hacerse nombre en ambos deportes después de hacerse famoso por las peleas callejeras a puño limpio.

Más exitosa fue la yanqui Holly Holm, quien ostentó las coronas AMB y CMB de los welters (además de otras entidades femeninas de menor importancia) y en su paso al UFC en 2015 acabó con la gran estrella de la actividad, Ronda Rousey, para coronarse como la mejor peso gallo del planeta.

Pero han habido pocos casos de la inversa: un luchador de artes marciales que se dedicara al boxeo. El único hombre que se consagró en ambos ítems fue James Warring, quien desarrolló de manera simultánea su carrera como competidor en kick boxing y karate (ganó cinturones de tres entidades) y fue campeón mundial FIB de los cruceros entre 1991 y 1992. Otro que hizo un recorrido similar, aunque sin conseguir una corona ecuménica en el pugilismo, fue el inglés Matt Skelton, un reconocido artista marcial que a los 35 años se calzó los guantes de boxeo. Fue campeón británico y europeo de los pesados y ganó una corona de supuesto alcance mundial (la de la UMB, la misma que ostentó en algún momento el tigrense Rodrigo Barrios) tras noquear técnicamente en seis vueltas al cordobés Fabio Moli en Londres, en 2005. Tres años más tarde falló en su intento de lograr el cetro AMB de todos los pesos tras perder en fallo unánime ante el uzbeko Ruslan Chagaev en Düsseldorf (Alemania).

The Notorious McGregor, quien aspira a facturar una suma cercana a los u$s 100 millones, debutará oficialmente en el boxeo ante el mejor del último cuarto de siglo, un pugilista de fina escuela y una capacidad estratégica que excede el cuadrilátero y le ha permitido asegurarse una facturación mínima de u$s 300 millones por este combate sin cinturón oficial en juego. La historia no lo acompaña.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

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