“TUVE MIEDO POR MI VIDA”

Fernando Saucedo, un verdadero laburante del ring, la pasó mal en su viaje a Ghana para combatir por el título ligero IBO el pasado sábado 27. Un viaje interminable, un fiscal que autorizó la pelea pese a los excesos de peso, ausencia de antidoping, amenazas y maltrato. “Quiero que se conozca mi historia para que los boxeadores sepan a lo que se exponen. Voy a demandar a la IBO porque no respeta sus propias reglas”, avisa.

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La definición: Tagoe le pega el tercer golpe consecutivo en la nuca a Saucedo (imagesimage.com).

La excursión africana fue un verdadero sufrimiento para Fernando Saucedo. No sólo por el resultado deportivo -PKOT10 ante el local Emmanuel Tagoe por el cetro ligero de la International Boxing Organization (IBO)- sino por las penurias que pasó antes, durante y después del combate. “Quiero hacer una demanda a la IBO por todo lo que pasó. Porque fue una falta de respeto como persona y como deportista. Quiero que mi historia se conozca para que los boxeadores sepan a lo que se exponen cuando van a pelear a Ghana y la falta de seriedad que tiene la IBO, que quiere ser la quinta entidad y no respeta sus reglas”, le explicó a Planeta Boxing, ya de regreso a su casa de Florencio Varela.

-Vayamos por parte. ¿Cómo empezó todo?
-A partir que subimos al avión. Lo le pedí al promotor estar una semana antes para aclimatarme; me armaron un vuelo de 40 horas, pero como llegaba siete días antes, lo acepté. Luego cambiaron el vuelo para el lunes 22 y después, para el martes 23. Fue eterno. Salimos tempranito el martes 23, desde Ezeiza a San Pablo. Tuvimos casi 12 horas de espera y de allí, vuelo a Johannesburgo (Sudáfrica). Ahí, otra espera similar a la de Brasil y otro avión hasta Accra, cuando llegamos el jueves 25, después de casi 14.000 kilómetros 40 horas de viaje. Me mató físicamente.

-¿Pudiste recuperarte al llegar a la capital de Ghana?
-Para nada. Llegamos al amanecer, nos fueron a recibir y nos dijeron que a las 7 del día siguiente (viernes 26) era el pesaje. Una locura. Me pasé todo el día trabajando para intentar cortar los seis kilos que tenía, porque no pude hacer el trabajo habitual de deshidratación, sin poder dormir la noche previa, con mareos y nauseas por bajar de peso.

-Pero finalmente diste el peso…
-No. Yo estaba excedido. Y Tagoe también. Yo pude bajar hasta llegar a 62,500 o 63. Estaba muerto. Pero él se había pesado primero, se lo notaba descompuesto. Y pesó más de 64 kilos. Ninguno de los dos estaba en categoría (61,237 kilos). El veedor de la IBO (el sudafricano Andile Matika) dijo que teníamos dos horas para entrar en categoría. A él se lo llevaron a un cuartito en donde supuestamente iba a bajar de peso y se llevaron allí la balanza; pero a nosotros nos retenían en medio de la gente, que nos gritaba y nos querían agredir. Empecé a protestar y los empujones pudimos entrar al cuartito y vimos que Tagoe estaba desnudo. Nos dijeron que me pesara otra vez. Subí y dí 61 kilos. ¡Habían arreglado la balanza, si yo no había hecho nada para bajar un gramo, no tenía cómo! Ahí me dijeron que él también había dado el límite y el fiscal avaló eso. Tagoe nunca dio el peso reglamentario. Debería haber perdido el título en la balanza y peleábamos sin título en juego. Pero el sudafricano avaló la mentira. Tuvimos que bajar la cabeza y aceptarlo. ¿Qué podíamos hacer?

-¿Hubo alguna otra irregularidad antes de la pelea?
-No hubo antidoping. Ni antes ni después. Y si ves lo que hizo Tagoe en el ring, después de haber estado tan complicado en el pesaje, es evidente que un análisis lo sacaba de pelea. Yo pasé controles antes y después de las peleas contra Chris John en Indonesia, por el título pluma AMB, y contra Rances Barthelemy, en EE.UU., por el FIB superpluma. No es serio que una entidad seria autorice un título del mundo sin antidoping. ¡Es una locura!

-¿La pelea cómo fue?
-En el primer round, por estar perfilado, me mete un gancho derecho en la nuca y me voy al suelo; yo esperaba que el árbitro (el local Roger Nii Bonney Barnor) le bajara un punto o lo amonestara y en vez de eso, me dijo que siguiera sin decirle nada. En el siguiente ataque me palanquea, me tira a la lona con una toma como de judo y el réferi, de vuelta, nada… Ahí me di cuenta que era muy parcial. En el segundo me tropecé con las sogas al retroceder, y el árbitro me contó. Me volví loco y le pegué un empujoncito, mostrándole que por eso me había caído. Entiendo que estuve mal, pero era la impotencia. Así que encima me bajó un punto. Yo estaba fundido por toda la previa y no pude hacer mi trabajo habitual. Le probé la mano y me di cuenta que no pegaba fuerte, así que lo que busqué era terminar de pie sin recibir muchos golpes. Pero a él tampoco le sobraba mucho y me golpeó toda la noche en la nuca.

-Y llegaron al 10º round…
-Eso también me resultó sospechoso. Tagoe habló mucho en la conferencia de prensa que me sacaba en nueve o diez rounds (ver link). Y, qué casualidad, la pelea se definió ahí. El había bajado un poco y lo encerré en un rincón neutral. Ahí me pegó tres golpes consecutivos en la nuca. Uno cuando estaba de frente, que me hizo girar, y dos estando de espalda. El último cuando ya estaba cayendo por el efecto de los golpes anteriores, fue una mano criminal. Me podría haber quedado inválido como le pasó a Pritchard Colón por algo igual. El réferí, en lugar de bajarle puntos o descalificarlo, paró la pelea y lo dio ganador por nocaut. ¡Y ni siquiera me hizo una cuenta de protección antes!

-¿Cómo reaccionó el público?
-Fue muy loco porque los más fanáticos de Tagoe empezaron a aplaudir pero la mayoría silbaba la decisión del árbitro, reclamando el fallo. Así que empezaron a pelearse en las tribunas, porque no estaban de acuerdo con el fallo. Está en el video de la pelea. El equipo de Tagoe le quiso pegar a mis hermanos y tuvo que venir la policía militar para poder volver al vestuario. Yo tenía miedo porque no teníamos los pasajes de vuelta, tuve miedo por mi vida. Nunca pensé que iba a tener miedo de no volver a mi casa y eso que he peleado de visitante en lugares complicados. Parecía una guerra, no un evento deportivo.

-¿Quién tiene la culpa de todo?
-El promotor (Alex Ntiamoah-Boakye es la cara visible de la empresa Baby Jet Promotions que pertenece al futbolista Asamoah Gyan) no me falló con el tema de la plata, me pagó lo prometido en el hotel el día de la pelea. Pero lo que me hizo con el viaje fue una mala jugada. Y después hizo de las suyas en el pesaje, la pelea y el árbitro con el guiño de la IBO.

-¿El regreso fue más relajado?
-Nos marcaron hasta que nos tomamos el avión; el traductor nos espiaba hasta lo que mandaba por celular. Por eso no dije todo lo que pasaba y hasta tuve que mentir un poco por seguridad. El regreso fue con las mismas escalas pero muchísimas horas menos de viaje, lo que también me da que pensar.

-¿Cómo te sentís?
-Estoy dolido por todo lo que viví. En mi vida vuelvo a pelear para la mafia de la IBO pero a los 36 años tengo ganas de seguir. Vivo de esto y tengo una familia que mantener. Todavía no perdí el hambre deportivo y hasta que mi cuerpo diga basta, lo seguiré intentando una y otra vez.

El video de la pelea completa

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

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