CASTAÑO, DE EXHIBICIÓN

Andrés Vázquez revisó la victoria del bonaerense por KOT12 ante el francés Cédric Vitu para retener el título superwelter de la AMB, superándolo ampliamente desde la primera campana. Ahora espera unificar ante el vencedor del choque entre el cubano Erislandy Lara y el estadounidense Jarrett Hurd.

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Castaño dominó a Vitu desde la primera campana y lo despachó a 30s del final.

Fue una sinfonía boxística. Una pieza delicada y afinada. Sobre la base de talento y coraje, espantando los fantasmas de un posible fallo localista, Brian Castaño no dejó dudas de su condición de campeón mundial. En París, a orillas del río Sena, en el imponente auditorio La Seine Musicale -inaugurado por el músico Bob Dylan, en 2018-, derrotó por KOT en el 12° round al francés Cédric Vitu y retuvo por segunda ocasión el cetro superwelter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

A los 28 años y con un récord invicto de 15 triunfos (11KO), el bonaerense puso en evidencia todas sus cualidades por las que lo llaman la nueva figura del pugilismo argentino. Elevado a la categoría de campeón absoluto de peso superwelter, demostró en tierras francesas que su boxeo estilista y vigoroso va en franco ascenso y con firmes intenciones de hacer ruido. Si bien el retador Cédric Vitu (46-3, 19 KO-1PKO) estuvo lejos de configurar un rival de primer nivel, su desempeño fue ideal para que el bonaerense ratifique sus enormes condiciones boxísticas en busca de combates más exigentes y redituables.

Ante una mesa examinadora presidida por el reconocido promotor suizo Richard Shaeffer (ex CEO de Golden Boy Promotions), seguida a la distancia por el empresario norteamericano Al Haymon (socio de Floyd Mayweather) y testimoniada por mucho público que pagó su ticket para ver con seguridad la consagración del local, el argentino ganó de manera contundente. Sin dejarle margen a los jurados para que intentasen un atraco similar al que padeció el año pasado contra Michel Soro, en Evian.

La ferocidad y el instinto guerrero de Brian Castaño fueron demasiados para el guapo francés, que tuvo momentos favorables cuando llegó con sus directos de izquierda pero terminó claudicando víctima de sus propias limitaciones técnicas.

El campeón machacó una y otra vez el rostro de Vitu, que en varias ocasiones estuvo a punto de irse a la lona, pero milagrosamente aguantó. Hasta que en el round 12 logró decorar su muy buena faena minando la humanidad del local con potentes combinaciones al cuerpo y la cabeza. El árbitro panameño Gustavo Padilla, faltando 30 segundos para el final del combate, se animó a parar la pelea que, a esa altura del match, era una paliza descomunal.

Este triunfo de Castaño significó el 19º éxito para los boxeadores argentinos que disputaron peleas mundialistas en tierras galas. En 1972, Carlos Monzón inauguró la saga de presentaciones nacionales ante Jean Claude Bouttier y se convirtió, con Marcelo Domìnguez, en el màximo vencedor en tierras galas con cuatro triunfos.

Fiel a la tradición, con mucha clase, algo de drama y una enorme fuerza interior, Castaño volvió a dejar bien en alto al boxeo argentino en tierras francesas. No dejó dudas de su talento y de por qué es el presente y el futuro. Pero ante todo demostró que está en condiciones de enfrentar al ganador del choque por el cetro superwelter unificado AMB/FIB entre el cubano Erislandy Lara y el estadounidense Jarrett Hurd, que combaten el 7 de abril en Las Vegas.

ANDRÉS VÁZQUEZ
@ANDRECHOV

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