UNA PALIZA ANUNCIADA

Juan José Velasco expuso su físico pero poco pudo hacer ante el mayor poder y rodaje del estadounidense Regis Prograis, quien lo derribó cuatro veces camino a una victoria por nocaut técnico en el octavo round. El jujeño no podía más tras el séptimo y su rincón lo obligó dos veces a seguir para que continuara la golpiza.

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Velasco cayó cuatro veces en el desigual combate ante Prograis.

La paliza estaba anunciada desde la previa (ver link). La única razón de ser que tenía el enfrentamiento entre el jujeño Juan José Velasco y el estadounidense Regis Prograis eran la exposición comercial que su manager Sampson Lewkowicz hizo del argentino, fiel a su experticia como proveedor de carne trémula en los rings norteamericanos. No había razón competitiva (dos boxeadores en ligas absolutamentes diferentes) ni reglamentaria (Velasco no figura entre los 15 primeros del ranking que habilita el Consejo Mundial de Boxeo para combatir por una corona ecuménica) para que estuvieran en el mismo ring, el montado en el Lakefront Arena de Nueva Orleans, enfrentándose por el cetro superligero CMB interino que posee el yanqui.

Luego de tres asaltos sin novedades, en el cuarto Prograis lo taló abajo y Velasco visitó la lona doblado de dolor. Como pudo se paró y siguió en plan supervivencia, sufriendo en cada descarga recibida. En el séptimo volvió a la lona y cuando regresó al rincón hizo saber que ya no tenía fuerzas. Herman Caicedo –el entrenador colombiano que le puso el uruguayo Lewkowicz– no lo dejó abandonar y lo mandó a recibir más castigo al grito de “¿Cómo que no quieres más? Sal y has tu trabajo. Estás peleando bien”, fue la arenga del “especialista” ante un deportista que se sabía completamente superado.

Siguiendo la lógica del negocio, Velasco esperó que Prograis completara su trabajo y se fue a la lona luego que el local arrojara un par de ganchitos de tanteo a las zonas blandas. Y no quiso levantarse. El árbitro Laurence Cole dio lugar a un paso de tragicomedia ya que se le escuchó contar hasta 10 y luego le hizo poner el protector bucal pata que regresara a la acción, mientras El Pitbull hacía claros gestos de no querer más. Tanto que se dejó caer sin recibir golpes. Por vergüenza se levantó y salió a cambiar algunos golpes. Fue casi un minuto más de ser la bolsa de arena del campeón hasta que ahí sí, su rincón se apiadó de él y lo sacó de ese desigual enfrentamiento.

Hacer click en la foto para ver el desenlace (gentileza TyC Sports)

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Mientras el argentino volverá a casa con una paliza que, esperemos, no deje secuelas, Prograis se aseguró un lugar en la segunda edición del World Boxing Super Series, el torneo que enfrenta a ocho boxeadores de elite de la división.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

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