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En la pelea más importante de su carrera, Lucas Matthysse no tuvo respuestas físicas ni anímicas y fue barrido del ring por Manny Pacquiao, quien lo derrotó por nocaut técnico en el séptimo round tras haberlo derribado tres veces. El patagónico dejó en el ring del Axiata Arena de Kuala Lumpur su corona welter AMB en la primera defensa.

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Tercera y última caída de Matthysse, quien fue totalmente superado por Pacquiao.

No fue pelea. La noche que debía ser la más importante para Lucas Matthysse terminó siendo un suplicio. El patagónico, a los 35 años, se mostró vacío física y mentalmente para hacerle frente a un rival como Manny Pacquiao quien, al borde de los 40 años, lució rejuvenecido y explosivo, tanto que consiguió su primera victoria categórica en nueve años.

Matthysse subió al cuadrilátero montado en el Axiata Arena de Kuala Lumpur, la capital malaya, para enfrentarse el mito del PacMan y a un público de más de 16.000 espectadores que estaba totalmente volcado con su rival. Y desde el primer cambio de golpes se notó la diferencia de frescura, vigor y variantes.

El argentino fue incapaz de dominar a su zurdo oponente quien mostró una derecha en jab centellante y supo cerrar las combinaciones con zurdas cruzadas picantes. Matthysse no mostró variantes y caminó el ring de manera lenta y frontal, sin saber cómo esquivar los golpes rivales o generarle problemas al filipino.

En el tercer asalto se prendió la primera alarma cuando Pacquiao lo derribó con un ascendente zurdo. Si no fue a sacarlo fue porque flotaba en el ambiente la fama de duro pegador del de Trelew. Pero el PacMan siguió con la metódica demolición y volvió a derribarlo en el cierre del quinto. En el sexto round, Matthysse salió a cambiar golpes con desesperación, pero sin distancia ni puntería. El asiático lo esperó y en el séptimo puso la puntilla con otro ascendente zurdo que derribó al argentino por tercera vez. Al verlo totalmente desinflado, el árbitro estadounidense Kenny Bayless decretó el nocaut técnico.

Como le sucediera en sus combates más importantes, Matthysse (un dotado técnicamente y dueño de dos manos de nocaut) demostró que su cabeza es su peor rival: aquella inesperada baja de intensidad ante Danny García en 2013 (disimulada por una fractura de la órbita del ojo derecho) o la decisión de irse de pelea dos años más tarde ante el ucraniano Viktor Postol (“Preferí quedarme en la lona y seguir teniendo mis dos ojos”, adujo tras sufrir una lesión en el izquierdo), expusieron sin eufemismos que algo le faltaba para las encrucijadas que ofrece el descarnado negocio del boxeo. En esta experiencia malaya volvió a exponer sus dudas.

Tras la pelea, Matthysse puso en duda su continuidad. “Me agarró con un golpe justo. Perdi ante un gran campeón, una leyenda. Ahora voy a descansar. creo que he llegado a lo mas alto de lo que un boxeador puede llegar. Voy a ver si sigo o digo ‘Hasta acá llegué’”. Matthysse acumula un récord de 39-5-0-1sd (36KO-2PKO) y ahora podrá estar en paz para disfrutar de las siestas, la pesca y el cariño de su hija Priscila, las cosas que más valora.

El eufórico Pacquiao se quedó con el cinturón welter de la Asociación Mundial de Boxeo que Matthysse defendía por primera vez y volvió a posicionarse para las grandes carteleras. En el horizonte se dibuja la posibilidad del último gran desafío: el choque ante el estadounidense Terence Crawford, para muchos expertos, el mejor libra por libra del momento.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

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