LA PERSISTENTE TIGRESA

A los 41 años, Marcela Acuña -con sus armas de siempre- volvió a coronarse campeona mundial: en la capital catamarqueña, la formoseña superó por puntos a la bonaerense Laura Griffa y se quedó con el cetro supergallo FIB vacante, el mismo que había perdido ante la santafesina Daniela Bermúdez, en abril último.

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Acula dominó a Griffa y se coronó otra vez, a los 41 años (foto Ramón Cairo).

El 5 de diciembre de 1997, La Hiena Barrios bajaba muñecos en los estudios de Canal 9; Maravilla Martínez preparaba su debut profesional; el Tata Baldomir había hecho su primera experiencia en rings yanquis (y se volvió perdedor); Omar Narváez mostraba sus dotes en el equipo amateur y el Chino Maidana y Lucas Matthysse compartían la errabunda vida de peleadores rurales por los pueblos de Santa Fe, en el acoplado del camión que manejaba Juan Keller. Pasaron más dos décadas de aquel día y la media docena de cracks que movieron el amperímetro del boxeo nacional en el comienzo del siglo XXI ya dieron lo mejor de sí y su imagen pugilística se afirma más en el pasado que en el presente.

Pero aquel viernes de finales del 97 hubo una dama que se subió al ring para hacer su debut boxístico en los Estados Unidos ante la que era la boxeadora más temida del planeta, Christy Martin, la misma a la que le había tirado un par de piñas picantes un par de meses antes entre cuatro sogas mal colgadas montadas en el set del programa de Mauro Viale. Aquella noche, dando enormes ventajas de peso y experiencia, Marcela Acuña bajó del ring montado en el anfiteatro de Pompano Beach derrotada en las tarjetas, pero vencedora en la imagen popular. Había nacido una estrella.

A partir de allí llegaron 53 batallas en ring y muchas otras abajo, alzas y bajas, éxitos y fracasos, siempre con el apoyo de Ramón Chaparro, su marido y hacedor, sus hijos Maximiliano y Josué y el profe Jorge Ocampo, el grupo que la bancó en las buenas y en las malas. La formoseña supo de engaños, ingratitudes, el afecto de la leonera que la coronó como ídola, la admiración de todas las damas que la continuaron y el respeto de los colegas varones, que debieron ponerse de hinojos ante la prepotencia de su trabajo, como rezaba Roberto Art.

La persistencia de la formoseña le permitió calzarse los cinturones supergallo de las cuatro principales entidades: la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) –inolvidable unificación contra Locomotora Oliveras que dejó chico el Luna Park)–, la Organización Mundial de Boxeo (0MB) y la Federación Internacional de Boxeo (FIB), además del cetro interino pluma AMB entre 2007 y 2016.

El viernes 10 de agosto, aprovechando los pliegues que tienen las entidades rectoras, Acuña (47-7-1, 19KO-1PKO) se enfrentó en San Fernando del Valle de Catamarca a la bonaerense Laura Griffa (16-2, 1KO) por el cetro supergallo FIB vacante, el mismo por el que había perdido de manera sorpresiva ante la santafesina Daniela Bermúdez, en abril último.

Exhibiendo su boxeo atildado, precisión en los disparos y el aplomo que le dan sus “juveniles” 41 años, La Tigresa volvió a coronarse tras imponerse en fallo amplio y unánime (97-93 en dos tarjetas y 98-92 en la restante) y volver a sentir una faja ecuménica en la cintura.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
@EPHECTO

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